Estas sensaciones no son las esperadas.

Cuando todavía estaba en la cama, muy a gusto por cierto, presiento, escucho, un golpeteo de las gotas de agua sobre el canalón. Sí, tengo un puto canalón con un codo en ángulo recto pegado a mi ventana que cuando llueve el agua golpea ahí con precisión y con insistencia. Me he levantado he mirado el suelo, el cielo y otra vez para la cama. Al poco rato ya tenía a mis dos hijas acurrucadas contra mí. Me vuelvo a levantar y ahora sí, voy a salir. Desayuno un zumo de naranja, un cola-cao y no sé cuantas tostas de pan con margarina. Me visto, por cierto me pongo el pantalón de gore-tex, este es para los días extremos y bajo al garaje, pongo los guardabarros a la bici y me voy para el Complejo. Esperaba encontrarme a dos pelagatos, con lo cual seguro que me marcharía solo en dirección a Colombres, pero no, allí estaba una buena grupeta, me uno a ellos y a rueda voy camino de Fresneda. El ritmo es rápido pero cómodo, algunos ciclistas se descuelgan, pero saben que volveremos a bajar p...