jueves, 18 de julio de 2013

Disfrutando, pero con mucho dolor.





Hoy quede con Simal para hacer las tres colladas (Hoz, Ozalba y Carmona). Fuimos con un ritmo vivo, los dos a la par hasta pasado Panes. Allí nos pusimos en fila por lo estrecho de la Hermida. Mis sensaciones eran malísimas. La espalda me martiriza demasiado. Llegamos a la base de Hoz y metí todo el desarrollo. Simal se fue solo para arriba. Le fui llevando a la vista pero pensando que me iba a meter una minutada. Hasta Linares mi subida fue horrible. Bajando le perdí de vista. En la segunda parte de Hoz me empecé a encontrar mejor y apreté. Mi ritmo en ese momento es el que me gusta, pero que, porque lo que sea no me deja la espalda. Rápidamente le vi y fue a su caza. Le cogí antes de coronar. Me comento que él tampoco iba fino y que se notaba muy cansado. Bajamos y empezamos Ozalba. Este fue en el único tramo que disfrute sin dolor. Puse un ritmo bueno de subida, pero notaba que me estaba excediendo. A poco más de un kilometro para la cima subí un piñón y ese momento me paso Simal. Coronamos juntos pero con la espalda dando qué hacer. Camino de Carmona me puse a tirar a un ritmo alto, que sin dolores no tengo problema para mantenerle. Pero a mitad de recta los lumbares me reventaban. En la base de Carmona le deje pasar y puso un ritmo tipo Simal. Cuando llevábamos un kilometro, le poca en el cuello algo, una avispa. Paramos le saco el aguijón y le exprimo la zona. El resto de subida me mantengo a rueda y le doy un relevo casi arriba. Mis lumbares no estaban para más. Ya camino de casa relevamos, pero llegando a Virgen me dice que esta fundido. De aquí a casa tiro yo.
AL final 148 kilómetros en 5 horas. Hay que reconocer que el viento no fue nuestro aliado. A nada que hubiese sido generoso hubiésemos pasado de 30 km/h de media.

miércoles, 17 de julio de 2013

Jodido pero contento.





Han pasado muchos días sin escribir nada. Hay que reconocer que estoy un poco vaguete. Cuanto más tiempo tiene uno, menos hace. He estado fuera unos días. El lunes he vuelto a la bici de carretera y he subido con el grupo hasta Fresneda. Subiendo Quijas nos ha pasado Iván Gutiérrez muy rápido. Me he acercado a él y he ido a la par hasta virgen de la Peña. Allí me he quitado porque el ritmo era demasiado para mí. Ha cogido el relevo Pepe y ha ido con él hasta Ruente. Luego ha ido tirando hasta Fresneda y allí se ha relajado en ese momento ha salido la gente como tiros. He notado las piernas doloridas y me he conformado con coronar adelante, pero no queriéndome meter al sprint que se hizo. Para abajo me he notado mejor y me he puesto a tirar. Que gusto eso de ponerse adelante y poder tirar. Ya en Quijas se ha subido rápido y al final me he dormido en el sprint y hemos coronado juntos Inguanzo y yo.
Hoy tuve que arreglar unos asuntos y no he podido salir con el grupo. Más tarde que de costumbre he subido hasta Fresneda. Con viento a favor subía muy fácil y me he permitido dar un fogonazo en la subida de Fresneda. Para abajo con el viento en contra he pasado mi vía crucis con estos lumbares que me dejan para el arrastre. De poder ir a un ritmo crucero alto a no poder casi pedalear. Lo arregle parando en la fuente de Santa Lucia y estirando un poco. Luego me metí por San Cipriano y me note muy justo de piernas.
Han sido dos días casi llanos en los que he sumado 150 kilómetros con una media por encima de 33 km/h de media.
El problema es que si quiero ir rápido la espalda me dice que no. Una putada.