miércoles, 1 de enero de 2014

La vida sin riesgo.

Con esta bici cualquiera.

Empiezo el año escribiendo la salida de ayer. Después de tres días con la mtb sufriendo los avatares del asfalto, me decidí a salir con Oscar y disfrutar del monte. Aunque las piernas estaban reventadas la salida fue sublime. Empezamos subiendo Quijas por asfalto, cogiendo pista ya en Caranceja. Cruzamos el pueblo de Ibio y llegamos a herrera de Ibio. Fuimos ascendiendo hasta el Toral (899 metros). Desde el arroyo Ceceja es más de media hora de ascensión (6 a 8 km/h de media) hasta la cima. Aquí paramos y sacamos unas fotos. 

A pesar del viento cresteamos hasta dar con la bajada más complicada a la que me he enfrentado en mi vida. Solo verla se me quitaron las ganas, pero al ir con Oscar pues este se tiro para abajo y no me quedo más remedio que seguirle. Comprendía dos tramos, en el primero se te ponían de corbata. El pecho apoyado en el sillín y mucha concentración. En el segundo, mejor ni mencionar lo que pude sentir. Ya metido en pleno descenso, miedo, sin más. Llegamos a Porciles, franja entre Ucieda y Cieza. Puro mtb, barro lo justo, piedras, descensos cortos complicados, diversión.

 Bajamos por donde se hacía en la marcha de Cieza. El problema es que los escajos no se habían cortado y nos tuvimos que bajar de la bici para pasar un tramo. Luego nos metimos en el corazón del monte. Los suelos de las camberas estaban cubiertos de hojas y había que ir con mucho cuidado, sorteando piedras, ramas, troncos y todo lo que se encontraba enterrado a nuestro paso. Bajamos por un sendero que está a la derecha de la cambera principal y asi eludimos los dos ríos que confluyen llegando abajo. Salimos a Villasuso y para casa.
Tres horas y media que se me hicieron muy cortas. Alguno llego a casa pidiendo la hora.
Hoy toca descansar. Desde el día 21 solo he descansado el viernes 27. Mucha intensidad, que he logrado soportar estando de vacaciones y comiendo como un toro.

Ojala el tiempo siga asi y pueda aprovechar haciendo salidas mas tranquilas.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Como cuesta con la mtb


Esta mañana llame a Oscar para darnos una vuelta con la mtb. La idea era ir al monte y divertirnos un rato. Me dijo que no podía, asi que me fui para el complejo. Al llegar me encontré un grupo de aficionados más Mario González que ya no lo es y globeros como yo. Tiramos para Suances y no se me ocurrió nada más que ponerme en cabeza. Menos mal que hacia viento a favor. En Suances ya pasaron los más jóvenes. Luego tiramos para Tagle, Ubiarco. Aquí ya se complico la cosa. Por lo menos para mí. Que sufrimiento. Intentando no perder ni un metro. Si llevando la mtb hay aire entre los que tiran y yo además si voy con el gancho, pues eso pasas del sufrimiento a la miseria.
Alto de Ubiarco un tercera fácil de 3,8 kilómetros de distancia y un 4,3% de media, dividido en dos partes. Un repecho de 500 metros al 9% de media, una bajada y llano de 1,1 kilómetros y 2,2 kilómetros al 5,2% de media. Pues en mtb, a rueda me han salido 22 km/h de media. No hay más por ahora.
Luego hemos tirado para Oreña, Comillas, La Revilla, Cabezón. En todo este trayecto se han portado muy bien, llevando un ritmo constante. Un apretón desde Santalucia hasta virgen y para casa.

Noventa kilómetros a 30km/h de media.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Con la MTB mejor a rueda.


Segundo día que he aprovechado para salir con la bici de montaña por carretera. He colocado el disco trasero ya que estaba doblado y me tocaba las pastillas, escuchando un pequeño soniquete. Hemos tirado para fresneda. Se han puesto Ringo y Fredo en la cabeza y han marcado un buen ritmo. A rueda se va bien, pero tirando se acusa el esfuerzo. A la altura de Ruente no me ha quedado más remedio que parar a mear. Como aguante mucho pues tarde mucho en reanudar la marcha y a pesar de que pensaba que iba a coger me ha sido imposible. He intentado dosificar e imprimir un ritmo más ligero que los adelante. Pasado Renedo de Cabuérniga he desistido, las piernas me explotaban y no me podía reintegrar al grupo. He seguido más tranquilo y subiendo para Palombera he cogido algún rezagado. Cuando bajaban los primeros me he dado la vuelta. Un aficionado nos ha puesto en fila de uno y ha bajado a un buen ritmo. En mazcuerras hemos esperado a un grupito que se había dormido y no cogían. Luego se ha vuelto a  apretar y Quijas lo hemos subido muy fuerte. He llegado muy justo arriba y de allí para casa.
Mañana mas, sino llueve.

Noventa kilómetros en tres horas.