sábado, 28 de diciembre de 2013

Disfrutando como un enano


Retomar la bici con muchas ganas me produjo una fatiga excesiva. Durante la semana fui reduciendo los esfuerzos hasta llegar al viernes y descansar por completo. Me dedique a limpiarla y al intentar enderezar el cambio con la mano me cargue la patilla. Toda la mañana buscando una nueva y no fue posible. Por la tarde me jugué una pachanga con mis hijas y sus amigas. Hacía mucho que no le pegaba a una pelota y eso trajo consecuencias transitorias. Hoy sábado no me quedo más remedio que salir con la mtb. Fui al complejo y allí ya estaba esperando el grupo. Tiramos para Pechón. Me metí en mitad de grupo. Como se dice comer (no llevaba nada), beber (agua) y a rueda. Limitando los esfuerzos en los primeros repechos, dejándome caer para atrás, fueron pasando los kilómetros. Las piernas aunque doloridas por el partidillo estaban descansadas y fueron entrando en calor. A partir de La Madrid el ritmo aumento y en San Vicente de la Barquera ya cogieron la cabeza Julio y Pitana y marcaron un ritmo de crucero machacón pero llevadero para los que quedamos en el grupo. Comentar que desde valles hasta casi San Vicente estuvo tirando el bueno de Ceci.
Cada vez que pasamos por Pechón la vista se agudiza, se ven unos acantilados preciosos donde los sueños se liberan, vaya momento.
Toda la vuelta se la hacen los dos toretes antes mencionados y nos llevan en volandas para casa. Chapeau por ellos.

Casi cien kilómetros con la gorda a 31 km/h de media, ya lo sé a rueda, pero ahora es lo que hay.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Quitar los excesos.


Si me acuesto tarde y me levanto pronto las ganas de salir en bici disminuyen. He pasado de ir al complejo y me limitado a salir a las diez de la mañana en dirección a Cabezón de la Sal. En la rotonda del Miguel Herrero he cogido a Seve y hemos ido muy tranquilos hasta Valle pueblo de la zona de Cabuerniga. Una paradita para coger agua, sacar unas fotos y vuelta para casa. Espero que las piernas descansen un poco ya que las había castigado más de la cuenta el fin de semana y no recuperaban.


Dos horas y cuarto a ritmo regenerativo, lo llaman.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Os deseo felíz Navidad


Tocaba descansar. Pero me llaman y no me puedo quedar en casa. Ayer martes a eso de las tres de la tarde me fui con Oscar al monte. Estuvimos haciendo trialeras y fuimos subiendo la dificultad. Le comente que estaba reventado pero eso no vale saliendo con mi hermano. Subidas y bajadas imposibles. En una de las bajadas me fui al suelo. Hacia muchos días que no cogía la mtb y pierdo la poca destreza que tengo. Más adelante nos empleamos a fondo en la subida casi imposible desde Riocorvo. Cemento arriba y cambera húmeda. Mi hermano me dijo que me esperaba en la cima tomando un café. A mitad de subida mis huesos volvieron a tocar el suelo. Ya de vuelta para casa me enrede con una barda y me hice cortes en la mano derecha. Hay que ponerse guantes. Dos horas de salida para adaptar el cuerpo a la cena.


Hoy miércoles he salido a las diez de la mañana. Nos hemos juntado Jose Luis, Ceci, Simal y yo. Un paseo por las cercanías de Torrelavega, callejeando por asfalto. Se nos fue Simal y llego Ringo. Al final me han salido casi tres horas. Espero que al ritmo que hemos ido se me hayan recuperado las piernas.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Toca descansar


Sigo saliendo y sumando. Es lo que tiene estar de vacaciones. Me uní al grupo que salía del complejo y fuimos camino de Cabezón de la Sal Las piernas estaban completamente reventadas. A partir de Cabezón me dejaron la tostada. A la par con Ringo hasta que giramos en La Revilla. Aquí con el viento a favor se puso Simal en cabeza y bajando para Oyambre tuve la mala suerte de pinchar. La cubierta estaba para tirar. Me espera el grupo y vamos camino de Oreña. Menos mal que el ritmo es llevadero, llegando muy justo a casa.

Han salido 70 kilómetros rondando los 30 km/h de media. Mañana creo que va a tocar quedarse en casa. Ciclogénesis explosiva.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Entrenando


Después del entreno de ayer, estuve de compras por Santander. Reventado es la palabra, un mal cuerpo y es que uno ya no está acostumbrado a esos ritmos y kilometrajes. Los años no pasan en balde.
Esta mañana me levante con otras piernas. Algo apagado, pero preparado para una nueva batalla. Me metí en cabeza de grupo y rápidamente me vi tirando de él. Junto a Julio, subimos bastante fuerte para como estoy en estos momentos. Al principio las piernas estaban atascadas, pero según iba pasando la ruta me fui encontrando mejor. A falta de cuatro kilómetros para llegar a Fresneda paso a la cabeza Pitana y dio un buen arreón dejándonos en la base del puerto de Palombera. A partir de aquí cogió el relevo un superglobero y nos subió hasta el cruce pensando que nos íbamos a dar la vuelta allí. Simal empezó a escupir sapos y culebras por esa boquita que él tiene. Pasado el cruce julio siguió tirando a un ritmo demasiado para mí. Pero no me quede cortado hasta que un juvenil de la fundación contador se pensaba que estaba en carrera y dio una embestida de esas que duran 200 metros. Lo suficiente para romper el grupo y yo quedarme. Corone en un segundo grupo y bajando cuando íbamos a conectar con los cuatro de delante, nos salen unos perros, bajamos el ritmo y Bardón que venía más atrás da con los huesos en el suelo. Escuche algo y me volví. Allí estaba en mitad de la carretera. Me dio un buen susto. Ya le he comentado en otras salidas que tiene que relajarse bajando en los entrenamientos. Pero parece ser que por ahora no ha surgido efecto. Espero que con este aviso de chapa y pintura se lo tome con más calma. De vuelta para casa las piernas estaban muy perjudicadas. Aun asi nos atrevimos con Golbardo y Cildad. Alguno cogió la tangente y no volvimos a saber más de él. Menos mal que no dimos la vuelta a Palombera. A gatas hubieras vuelto. Menos mal que la experiencia a veces ayuda. El grupo se rompió subiendo Golbardo y quedamos en cabeza seis. Cuatro de los de la partida y dos que se incorporaron. Cildad empezamos tranquilos pero a Julio le parecía que el ritmo de los de delante no era suficiente y a pesar de ir jodido se puso en cabeza muy sibilinamente y aumentando el ritmo lo suficiente para calentar a Jose el buzo e imponer este un ritmo que me hizo coronar con ellos muy justito.

Otra vez cien kilómetros con una media superior a 31 km/h de media. Mañana más.